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lunes, 21 de febrero de 2011

Demotivate

Parece, cómo no, que finalmente he vuelto a las andadas y con la presencia de BeJointeD, me he desvinculado un poco de mi espacio personal. No me gustaría que fuera así porque, aunque parezca extraño en mí, he encontrado en este sitio un lugar que me gusta de verdad y eso es muy complicado porque soy sumamente perfeccionista y no suelo conseguir nunca lo que quiero al 100%.

Sin embargo, con este blog lo he conseguido y por eso me animo a contar otras cosas, y una de ellas es el tema del que voy a hablar. Supongo que todo va por rachas y a quien no quiera leer temas de desmotivaciones, aburrimientos y quebraderos de cabeza, puede cerrar la pestaña del firefox o del navegador que use y seguir con otras cosas. Porque sí: estoy desmotivada.

No es un molde concreto, o la cámara, o que no me apetezca hacer fotos, o que no me apetezca comprar; es que por no apetecerme, no me apetece ni escribir esta entrada porque está relacionada con el mundillo y a día de hoy, todo lo que tenga alguna relación me desmotiva. Podría hablar de las razones pero prefiero guardármelas para mí y simplemente afirmar que estoy apática en el tema BJD.

Hoy he recibido una ropita preciosa de TTYA y vale, su propietario la lleva puesta ya y me parece una preciosidad pero de ahí no paso. Ni frío ni calor, vaya. También es posible que me hayan timado en temas de un pedido y me da exactamente igual. He empezado lo que sería un proyecto medianamente "grande" en mi familia de resina pero es eso: queda empezado y sin un final visible. No me apetece comprar y sí vender... y eso puede ser un arma de doble filo en mi estado actual x___D

Puede que la mudanza esté robando todas mis energías y mi inspiración o puede que en mi nueva situación personal no entren las BJDs. Ya se verá, supongo. Sólo quería avisar a los que me siguen y alguna vez han estado interesados en mi familia, que puede que esté un tiempo -indeterminado- desaparecida. No voy a dejar internet, no voy a dejar de comentar ni de meterme en los sitios a los que suelo entrar al conectarme, pero en temas de mis BJDs, voy a dar un parón absoluto.

Mucha gente ha pasado por esto así que no tiene que sonar nada raro. El tiempo siempre pone las cosas en su sitio y sólo espero que lo haga también conmigo. ^^UU


Así que me despido hasta más ver.

¡Muchas gracias a todos!


martes, 21 de diciembre de 2010

La Odisea de las Pelucas II

La primera parte la podéis encontrar aquí: http://mein-lullaby.net/memories/?p=112

Y ahora viene mi opinión al respecto. O más bien, el relato de este pedido de pelucas que ha acabado siendo simplemente desastroso.

Tengo que resaltar que la dealer se ha portado en todo momento super bien, dando facilidades, contestando amablemente y con una paciencia infinita intentando buscar soluciones. ¿Problema? Que no hay solución posible a las pelucas de Usagi Hime.

Hace varias semanas, por decir un tiempo concreto, más bien, escribí una entrada exponiendo lo ilusionada que estaba con la llegada de dos pelucas en concreto, que servirían para "formar" un poco más a dos miembros muy importantes de mi familia de resina. Una de ellas era la que lleva ahora mismo Ginis y otra, el desastre azul que ha recibido Nhaya y que yo primero recibi con un tamaño inferior al que me correspondía. Vamos, que me la mandaron para Yo-SD.

Por suerte, tengo ya a quien probársela y pude constatar que efectivamente, si le quedaba estrecha a una cabeza de ese tamaño, ¿cómo demonios iba yo a intentar siquiera meterla en uno superior? Porque, sintiéndolo mucho, los milagros sólo existen en la religión.

Hablé con la dealer y cuál es mi sorpresa cuando el que hace las pelucas le dice que ése es el único tamaño que tienen para pelucas de 1/4 (¡sí, 1/4, señores!) y que si pido otra igual, me volverán a mandar una exactamente como la que tenía y que no me servía nada más que para fregar los platos a modo de estropajo de lo áspera que estaba. Muy bien... ya entiendo entonces el problema: Usagi Hime o quien haga las pelucas, que ya ni lo sé, no distingue 1/3 de 1/4 o de 1/6. Entonces pedir a esta tienda es como una lotería: arriesgarte a que te llegue algo que no puedas usar para tus muñecos. Lo mismo es que están intentando potenciar nuestra creatividad y que averigüemos para qué podemos usar las pelucas que nos mandan en nuestras casas... A saber.

Hemos acordado que me enviará una peluca más grande del mismo modelo, pero visto lo visto, casi prefiero ni arriesgarme. Tengo varias pelucas de Usagi Hime y dos concretamente tendrían que ser iguales porque son las mismas. Vale, bien... Hasta aquí, bien. Pero entonces, ¿por qué no lo son? Manufactura artesanal, vale... ¿pero tanto puede cambiar una peluca en relación a SU foto de referencia? No me lo explico en absoluto, vaya. Esto es indignante.

Y bueno, ya para rematar la faena... Ginis me tenía super enloquecida porque "creía" que por fin era él, pero cuanto más lo miro, más manía y más tirria le cojo. ¿Y cómo no hacerlo si, una vez más, tiene una peluca que le hace ser una seta? Y para setas, ya tengo a Pawnel... No sé qué hacer pero lo único que sé es que esto es un engaño en toda regla, me siento estafada y por mucho que me guste la presentación de las pelucas de esa tienda, para mí Usagi Hime ha dejado de existir para siempre. =___=


Así que después de calentarme la cabeza (y calentársela a mis amiguitas de siempre, que os quiero y todas esas cosas xDDD) me he lanzado al agua otra vez y a ver si no me descalabro. Con Leeke no he tenido personalmente buenas experiencias: el volumen de la peluca era el doble que en su presentación y siempre se le veía la redecilla por algún lado, cosa que detesto y me hace descartar la peluca desde el primer momento, pero eran lo más parecido a lo que tengo en mente. Las susodichas son, ahora, éstas:


Sólo espero que después de la primera decepción, las cosas mejoren porque aún tengo que buscar una de ellas (la azul, que era muy importante para mí y para mi personaje) y no quiero seguir almacenando pelucas en casa a las que no voy a dar uso... 

Aiss... Muchas gracias por leer.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Estoy flipando

Si es que esta claro que todas las noticias, sean buenas o malas, siempre vienen juntas. Y como no podía ser de otra manera, hoy voy a hablar de esa gran empresa que todos conocemos bien y a la que adoramos más cada día que pasa y que se llama: 




 Sí... Casi me parecía un milagro no haber dedicado una entrada ya en mi blog dada la cantidad de problemas que tenemos con ellos casi a diario (quien más, quien menos, da lo mismo x__D). Y estuve pensado que ya que estoy esperando tres paquetes, que tendría que escribir finalmente sobre ellos, sobre aduanas o sobre las dos cosas. 

No me equivoqué. 

Lo de hoy ha sido simplemente, el colmo de los colmos. O una tomadura de pelo en toda regla. O una incompetencia de tal calibre que aún me sorprendo de que no hayan despedido a la mitad de la plantilla y hayan renovado caras y trabajos nuevos para más gente capacitada. Voy a narrar los hechos como si fuese una historia porque de verdad lo merece. 

"Estando Morgana casi recién levantada en su casa y haciendo acopio de fuerzas para ponerse a estudiar tras ver un mensaje tentador del twitter en el que se leía algo como "hacer pecados" (by MC xDDD), el interfono empezó a sonar. Lo hizo una, dos y hasta tres veces, como con prisa, y la joven se levantó rauda y veloz para descolgar antes que el cansino de abajo decidiera que no había esperado ni dos segundos antes de largarse por donde había venido. Por suerte no fue así y estos son los hechos que acontecieron entonces: 

Morgana: ¿Diga?
Cartero: ¡El cartero! ¿A** Le*****? (confidencial y con la lengua trabada el pobre señor...)
Morgana: Sí, soy yo. Suba
Cartero: No, no, es que no tengo el paquete aquí. Es que como una vez me robaron uno, prefiero que vayáis vosotros a recogerlos a paquetería. Ya no estamos en la oficina central; nos hemos mudado a blablabla. 
Morgana: Pero... Entonces me está diciendo que vaya yo, ¿no? *enojadilla* 
Cartero: Sí, bueno... O si acaso te dejo el aviso en el buzón y ya vas a recogerlo mañana. 
Morgana: *Pensando que es un total incompetente medio hippie porque ya sabe quién es* Iré yo... 

La muchacha decidió bajar a paquetería porque el recinto estaba muy cerca de su casa, aprovechando que de todos modos, iba a salir. (Y así se libraba del estudio, de paso). Así pues, una vez en el recinto, le comenta lo ocurrido con el cartero a otro empleado del lugar que, tras muchas y variadas vueltas por allí, no encuentra el paquete en cuestión y le recomienda volver un poco más tarde.

Morgana, con dosis de energía y buen humor a pesar de todos los contratiempos, decide acceder nuevamente con la garantía de que, más tarde, tendrá por fin uno de los paquetes que espera con ansia sin saber exactamente de cuál de ellos se trata. 

El tiempo pasa y al marcar el reloj las 13.35, Morgana entra de nuevo por la puerta de paquetería con la esperanza de que su paquete ya haya sido encontrado por el caos de la oficina. Cuenta de nuevo la conversación surrealista con su cartero a dos empleados más y cuál es su sorpresa cuando el paquete está encima del mostrador pero uno de ellos, el más serio y que parece llevar la voz cantante, le dice: 

Empleado: Lo siento, pero no podemos darte el paquete. 

La sorpresa de Morgana es mayúscula e inmediatamente pregunta: 

Morgana: ¿Y eso por qué? Si el cartero me dijo que viniera, ahora tienen que darme el paquete. No he perdido la mañana en balde. 
Empleado: Lo sentimos, pero como el paquete es certificado, tiene que firmar en el impreso que llevan siempre los carteros para confirmar que el paquete ha sido entregado a la persona correcta. 

No; ahora el documento nacional de indentidad, alias DNI, no sirve para identificarte como ciudadano español. 

El otro empleado con menos poder pero más sentido común, intenta por todos los medios conseguir templar unos ánimos que, milagrosamente, no están muy alterados. 

Empleado2: Si quiere, señora (¿señora? Sólo por eso, Morgana pensó en ponerle otra reclamación), puede esperar a que venga el cartero o ya ir mañana a la oficina a recogerlo... porque el ordenador no nos deja programar otra salida para ese paquete y si no nos deja el ordenador, no podemos entregárselo. 
Morgana: No he perdido toda la mañana ni llevo aquí 20 minutos para irme sin mi paquete. Las cosas no se hacen así. 
Empleado2: Lo sé, lo sé... Pero es que no sé cómo el cartero no ha caído en decirle que si no firma, no puede coger el paquete. 

Así que Morgana, decidida a conseguir lo que es suyo por derecho (xDD), decide esperar al cartero. 

Mientras tanto, otro personaje (llamémoslo así) que pasaba por allí, la ve entre tanto empleado, esperando como un asta de bandera. Se acerca amablemente y le pregunta. Morgana, cargada de paciencia quizás por obra y gracia de Santa Claus, vuelve a exponer su problema intentando conservar la calma hasta que el susodicho personaje le dice: 

Personaje: Pues tiene que esperar en la calle. 

¡En la calle, sí señores! Porque la lluvia, el sol inclemente o un huracán no son problemas de Correos. Morgana, sin dar crédito a lo que escuchan sus oídos, decide no irse a la calle, sino esperar en la salida dando vueltas, aún dentro del recinto, para esperar al dichoso cartero, al que ya ha maldecido, por lo menos, cien millones de veces. Bendita alta tecnología movilística, porque al menos tiene juegos con los que entretenerse. 

Pasadas las 14.15 de la tarde, el cartero llega finalmente pero ¡no entra al recinto! Porque una llamada personal lo retiene esperando en la entrada. Morgana lo ve. El cartero la ve. El empleado2, lo ve. Por suerte, la coherencia de este empleado2 que parece ser el único con neuronas en la empresa, hace que vaya corriendo hacia el cartero y le explique lo ocurrido. 

El cartero pide disculpas 100 veces, jurando y perjurando que desde ese día, le llevará los paquetes a Morgana a casa después de que ella amenace fundirlo con la mirada o colgarlo cabeza abajo de un pino hasta que la sangre acumulada haga que le estalle la cabeza, y finalmente, consigue el tan ansiado paquete. 

Pero la historia no acaba aquí, no. Porque al llegar a su casa, abre el buzón por pura casualidad y se encuentra con el aviso de llegada de OTRO paquete que su cartero decidió convenientemente omitir en la primera conversación vía interfono y que le obligará mañana a volver a Correos a poder dos reclamaciones seguidas. 

Fin"


No sé si reír o llorar o hacer las dos cosas a la vez. ¿Alguna recomendación? Lo peor de todo es que el paquete era de las peluquitas que con tanta impaciencia estaba esperando y una de ellas viene con un tamaño equivocado... T____T Espero que las cosas se solucionen por mi salud mental porque de verdad, estoy flipando.

Nos leemos en la siguiente entrada.